viernes, 20 de mayo de 2011

La enredadera

La enredadera crecía apretada, tupida, incrustada en la pared. De hojas grandes, colores que iban del verde al rojo bordo; con tallos largos y muchas puntas. Se la veía preciosa, pero no cubría toda la pared. La parte baja estaba llena de troncos gruesos que había ido adquiriendo con el paso del tiempo, más arriba se hacía frondosa hacia el oeste. La parte este estaba vacía. Nadie entendía porqué, no se veían diferencias ni en la textura, ni en la inclinación, ni en ninguna otra característica. ¿la luz del sol? tal vez, cuando uno pensaba en ese patio en particular y en como se iba iluminando a lo largo del día se encontraba, se comprobaba que sí, es verdad, en algunos lugares no recibía tantas horas de luz. Igual era hermosa, y con solo mirarla uno se decía a sí mismo que "pronto la cubriría" ¿del otro lado de la pared?. tampoco nadie sabía, algunas hojas parecían caer hacia allí. Daba un poco de tristeza pensar que no creciera allí, que sólo fuere "éste lado" en que la enredadera tenía hojas, estaba viva.

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