Recuerdo exactamente como era la entrada de esa casa. Lo primero que se puede decir era que era sencillamente un matorral: muchos arbustos, yuyos de todos tamaños y árboles (principalmente olmos); en verano atronban temprano las chicharras, los grillos y otros insectos. Quedaba demarcado un sendero ancho como para un auto. Hacia adentro una puerta de chapa unida por un alambre arriba y sostenida abajo por una pesa de 5-10 kg.. No hacía falta mover ésta última, soltando arriba y doblandose un poco se lograba ingresar. Desde fuera se escuchaban niños riendo, aveces peleando, un perro, aveces otros animales, una moto o una motoneta que entraba o salía a diversas horas, el chirrido de un carrito cuando ivan o venían, la voz de una mujer llamando. ¿como era la casa? imposible saberlo desde afuera, ¿quienes vivian en ella? salvo que coincidiera el minuto de entrada o salida no se podía conocer tampoco. ¿eran felices? ¿que sucedía allí? solo Dios lo podría saber.!
El recuerdo ya se aleja y se pierde entre tantos otros momentos vividos, solo queda escribirlo, solo escribirlo
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