La pequeña casa se encuentra pegada al inmenso edificio, su enorme sombra la aplasta contra el suelo. Dentro se ubican prolijos, en estantes y bien ordenados libros de matemática, física, hormigón armado, religión y filosofía.
Hay imágenes llamadas "iconos": en una María y José sostienen al niño Jesús, en otra San Juan Bautista, en otra María lleva en brazos al niño Dios. Hay también boleadoras, luces, etc. Todas las "cosas" están en su sitio. Los muebles son "muy viejos" pero se nota el cuidado y el amor con que todo fue tomado, para que su dueño tuviera algo de lo necesario.
La casa tiene un patio lleno de plantas, hay una huerta, hay un jardín, y un invernadero construído con plástico y con palos de un antiguo gallinero.. Lo que más llama mi atención es una cruz blanca que mide 1 m de ancho (a ojo) por 1 m de alto. Parece muy pesada, en el centro hay un icono de la "sagrada familia". Su "creador" la fabricó de cemento. La persona que la armó tuvo que tener una enorme fuerza para levantarla y acomodarla en su sitio. Está enmarcada por hermosas plantas petizas, algunas llenas de flores. Como esa cruz es tan pesada, no la puede cargar nadie ni puede ser colgada en ninguna pared, así que lógicamente está en tierra. Me gusta que no está sobre baldosas ni cemento!
Aveces la miro y parece triste, pero su mensaje es claro y poderoso: trasmite paz y consuelo. La casa me atrae tanto como su dueño, los lazos de nuestra historia compartida nos unen cada vez más firmes y seguros. Amo esa casa.
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